Carlos Cristos, el protagonista de las Alas de la Vida, quiso reflejar su manera de vivir la enfermedad que le diagnosticaron, A.M.S. (atrofia sistémica múltiple), neurológica degenerativa, invalidante, sin posible tratamiento. Por ello pide a su amigo y cineasta Antoni P. Canet que le grabe en sus últimos años de vida, con la intención de que pudieran servir a quienes se encontrasen en circunstancias parecidas, a solas ante el dolor y la muerte. Esta enfermedad que padece le hace en todo momento depender del cuidador, poco a poco va a terminar dependiendo más, ya que el cuerpo le va fallando aunque a nivel de lucidez mental se encontrara intacta hasta el final.

Como médico de familia, ejerciendo, ya había visto muchos casos incurables y de mal pronóstico, pero no se llegó a imaginar que eso le podía llegar a tocar algún día Durante todo el documental, Carlos, mediante su voz titubeante debido a esta enfermedad degenerativa, transmite una sensación de tranquilidad, aceptación de lo que padece y de lo que puede ocurrir cada día (menos movilidad), incluso de la muerte, siendo consciente que puede ser un momento muy doloroso para él. Una de las anécdotas que cuenta en diversas ocasiones trata de la conformidad con la que el mismo se ha ido tomando todas aquellas cosas que ya no puede realizar; “vas aceptando las cosas poco a poco, sin darte cuenta que será la última vez en tu vida que puedas hacerlo”. Esta enfermedad te hace ir perdiendo movilidad muy poco a poco hasta que llega un día que no puedes conducir, no puedes andar solo, ducharte, asearte, todo depende de otra persona que este continuamente a tu lado, sin escaparse ningún detalle para que puedas vivir el tiempo que vivas lo mejor posible. Como bien aparece la aceptación progresiva de Carlos, también se observa a la familia, en este caso su mujer, siendo la cuidadora, el desgaste emocional padecido, no pronunciado en este caso (o no se muestra de tal manera) debido a la aceptación también que lleva trabajada. Normalmente esto no ocurre así ya que los cuidadores de enfermos con cuidados paliativos se encuentran bajo muchísima presión y no están preparados para ello, lo cual suele llevar a la claudicación familiar, es decir, momento en el cual el cuidador llega a su límite y la situación le sobrepasa.

Carlos, es tal el nivel de integración al que ha llegado que comenta el sentirse una persona privilegiada, la enfermedad, la ha tomado como una oportunidad que le ha dado la vida para poder disfrutar de ella al máximo, al igual que el poder valorar lo que uno tiene y los pequeños detalles que le rodean. Una de las técnicas que el utiliza para llegar a este momento ha sido como bien dice el no aferrarse a la vida, el comprender que le ha tocado vivir esto y por consiguiente tiene que vivirlo de la mejor manera posible e intentando de esta manera también hacerle ver a su familia (ya que tiene una hija pequeña también) que esto es una situación “natural” y hay que tratarla como tal.

Con Las Alas de la Vida, el autor intenta ayudar a la gente que se encuentra con una enfermedad terminal en su misma situación, mandarle todos los ánimos posibles y que pueda darse cuenta que todo se puede llevar de una manera mucho más comprensiva dentro de lo que cabe, afrontándolo sin resistirse a ello, ya que le facilitara en gran medida la situación a la persona enferma y a su entorno.

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