Si buscamos información sobre la palabra bullying, lo primero que aparece en el buscador más conocido de internet son noticias actuales (año 2014) que alertan de dicha problemática con titulares como “hoy día no hay un colegio donde no exista bullying” o “uno de cada cuatro alumnos sufre acoso escolar”.

El bullying o acoso escolar se refiere a una de las formas de violencia y por tanto tipificado como delito, que más repercusión está teniendo actualmente sobre las personas en edad escolar. Se trata de un anglicismo que se podría traducir como “matonismo” (bully significa matón y, to bully, significa intimidar con gritos y amenazas y maltratar a los débiles). Tomando las palabras de Oñate y Piñuel, el bullying es “un continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterlo, apocarlo, asustarlo, amenazarlo y que atentan contra la dignidad del niño”.

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¿Desde cuándo somos conscientes del Bullying?

Los estudios acerca del acoso escolar tienen su origen en la década de los 70 del siglo XX, cuando el psiquiatra sueco Heinemann, observando el patio de una escuela contempló el comportamiento de un grupo de chicos que perseguía a otro. La víctima, en su huída, perdió una sandalia. Este episodio despertó su interés y le llevó a publicar un articulo en un periódico, el cual tuvo un gran impacto en la opinión sueca (Ortega y MoraMerchán, 2000: 27). A raíz de esta publicación, se desencadenaron una serie de estudios en diferentes países como en Reino Unido, Países Bajos y Japón, pero no fue hasta el final de los años 80 cuando aparece el primer trabajo sobre esta temática en nuestro país (Viera, Fernández y Quevedo (1989).

Estadísticas sobre el bullying

Si bien es cierto que los citados estudios han tenido un impacto en el conocimiento de este tipo de violencia entre iguales, es importante destacar el eco en los medios de comunicación, encargados en parte de expandir el fenómeno en cuestión.

Aunque el objetivo de los medios es informar, es cierto que las estrategias que se emplean para hacerlo pueden llevar a confusión, en tanto que pueden maximizar o minimizar la importancia de los hechos. Vamos a revisar los datos que aportan diferentes investigaciones sobre su presencia en la sociedad actual, aunque también partiendo de estos datos debemos ser cautos: según el fenómeno punta de iceberg, la mayoría de estos casos permanecen ocultos ya que no se denuncian.

La investigación más exhaustiva a día de hoy en nuestro país la realizan Oñate y Piñuel en el Informe Cisneros, donde admnistran el cuestionario AVE –cuestionario de Autoevaluación de la Violencia Escolar- a 24.990 alumnos entre 7 y 18 años pertenecientes a 14 comunidades autónomas. Los resultados de estos estudios varían en función de los criterios utilizados. Sin entrar en detalles y hablando de forma genérica, las cifras de agresores oscilan entre el 11,4% (Cerezo y Esteban) y 22,4% (Oñate y Piñuel, Cisneros VII); las de víctimas están entre un 3,4% (Díaz-Aguado) y un 23,3% (Oñate y Piñuel, Cisneros X); las de personas ajenas, entre el 22,4% (Ortega y Mora-Merchán) y 80,5 % (DíazAguado); y, las ambivalentes, entre el 3,4% (Díaz-Aguado) y el 43,8% (Ortega). En la ya mencionada Encuesta del Consejo Escolar de Andalucía, y en lo referente a la provincia de Cádiz, a la pregunta de “con qué frecuencia se producen en tu centro las siguientes actuaciones del alumnado con relación a tus compañeros”, de un total de 130 alumnos de ESO, Bachillerato y FP contestan que suceden “muchas veces” o “siempre” intimidaciones con amenazas, 16; agresiones verbales, 55; rechazos, 19; discriminaciones, 8; y daños en materiales de otros o del centro, 29.

¿Quién comete estas agresiones o Bullying? Perfil de los agresores y las víctimas

  • Se encuentran más agresores y víctimas entre primaria y secundaria.

  • El número de varones es mayor, tanto en agresores como en víctimas.

  • Los varones son agredidos por varones, mientras las niñas son agredidas por otras niñas y niños.

  • Los varones reciben más agresiones físicas que las chicas.

  • Las chicas reciben más agresiones verbales

  • Los alumnos que destacan por alguna diferencia, ya sea física o psicológica que se les considere inferiores, será más posible que se conviertan en víctimas.

  • Los agresores que lo son en cursos más avanzados, han solido serlo en cursos inferiores.

  • Muchos alumnos que han sido agresores en las primeras etapas escolares, dejan de serlo en etapas más avanzadas.

¿Qué lleva a estos niños/as a hacer Bullying?

El fenómeno del acoso escolar es un problema causado por varias factores, tales como las características personales de los alumnos implicados, el clima escolar tanto del grupo como del aula y del centro, el clima y las características familiares y el estilo y método de crianza, etc.

A lo largo de la historia de la investigación sobre el acoso escolar, nos encontramos con que los autores subrayan uno u otro factor como causante o desencadentante de dicho problema, pero en la actualidad se considera que existe una conexión entre todos ellos que favorecen este comportamiento.

Las principales causas son las siguientes:

1. Factores personales

Las principales características de los agresores y las víctimas son las siguientes:

ROLES CARACTERÍSTICAS TRABAJO
Agresor/a

Actitud positiva hacia la violencia, impulsivo y dominante.

Fuertes, asertivos, fácilmente provocables, disfrutan con la agresión.

Rara vez brillante académicamente, hábil para hacer daño y evitar castigos, suelen ser populares, personalidad problemática.

Sienten satisfacción con el dolor de sus víctimas y disfrutan con la agresión.

Olweus y Endresen, 1998

Stephenson y Smith, 1987

Ortega, 1998d; 

Harris et al., 2006

Víctima

Más ansiosas e inseguras que otros niños.

Se sienten solos en la escuela y con amigos de poca calidad.

Buenos o medianos resultados académicos, escasas habilidades sociales, sobreprotegidos que se sienten débiles e inseguros para hacer frente a intimidación.

Situados en lo más bajo de la escala social, ansiosas, inseguros y callados con miedo a la confrontación, lloran o se incomodan fácilmente y tienen pocos amigos.

Hawker y Boulton, 2000

Olweus, 1993

Ortega, 2000a

Harris et al. 2006.

2. Relativos al grupo

Existen varios factores dentro del grupo que enaltecen el acoso: una de ellas es la presencia de espectadores que no actúen en consecuencia. Aunque los espectadores entienden que su presencia tiene incidencia en el acoso, suelen no hacer nada por carecer de la destreza o el valor de hacer algo, sobre todo si sienten que lo harían solos (Baldry, 2005). En otro contexto cultural, (McLaughlin et al., 2005), también encuentran que los espectadores, con más claridad conforme avanzan en edad, son conscientes que no haciendo nada respaldan al agresor pero que el riesgo que tiene intervenir les hace retraerse y cuando lo hacen la acción más elegida es llamar a los profesores. Por último, Salmivalli y col., afirma que según cómo crea un alumno que va a responder la clase, ésta será más propensa a sufrir acoso. Depende de si son recompensados o autorizados por sus semejantes en el aula (Salmivalli et al., 2004).

Este factor es importante porque supone una herramienta importante de prevención al acoso en el aula.

3. Factores familiares

En definitiva, la investigación concluye que los tres factores más importantes son: los conflictos familiares, el tipo de disciplina parental y la calidez de las relaciones entre progenitores e hijos y entre hermanos. Por tanto, una familia con un clima de tensión, donde las relaciones entre los miembros no sean muy buenas y además los padres “pasen” más de los hijos o se comporten de forma sobreprotectora, influirá en el desarrollo de un perfil agresor.

4. Factores escolares

Según evidencias empíricas, la organización escolar y los valores de la escuela determinanla frecuencia de la aparición de los incidentes violentos y que éstos están ligados con lossistemas de actividad que se dan dentro de ella (Ortega et al., 2000b). Dentro del colegio como institución, sistema de gestión de la disciplina es un factor relevante para loscomportamientos agresivos: un sistema punitivo, con reglas y expectativas poco claras yaplicación inconsistente e irregular fomentan el absentismo, comportamientos agresivos yel vandalismo. Sin embargo, fomentar la motivación y el refuerzo positivo, conductasprosociales y que las reglas se apliquen de forma coherente por parte de todos losprofesores son elementos esenciales para prevenir la violencia escolar (Blaya, 2006).

¿Qué consecuencias podría desencadenar el Bullying?

Me gustaría recodar un caso reciente, el de Carla. Una niña de 14 años de Gijón que sólo hace un par de años si llega se suicidó, tirándose por un acantilado tras conocerse que sufría bullying. (Más información acerca de esta noticia en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/27/actualidad/1411839254_086464.html)

Por supuesto, esta noticia no es para alarmar, sino para hacernos conscientes de la gravedad a la que puede llegar este tipo de violencia entre iguales. Los casos de suicidio son los menos frecuentes, pero existen. Las consecuencias más habituales son:

Las consecuencias más inmediatas suelen ser malestar, infelicidad e inseguridad (Slee, 1995), malestar que persiste tres años después de ser objeto de maltrato (Rigby, 2000); evitación de la escuela (Kochenderfer y Ladd, 1996), soledad, depresión y encontrar la escuela difícil (Morris, Zhang, y Bondy, 2006); son más propensas a traer armas a laescuela (Carney y Merrell, 2001) y como efectos retardados Peterson y col., descubrieronque el 31% de los niños y el 46% de las niñas se sentían peor con ellos mismos, el 40% delos chicos y el 60% de las chicas confesaban sentirse enojados o desdichados y el 14% y el12% de las chicas dijeron que faltaban a la escuela como consecuencia del acoso sufrido(Peterson y Rigby, 1999).

Tras todo lo expuesto parece evidente que ser víctima de maltrato escolar está moderadamente asociado a desajustes psicológicos: ansiedad, depresión, baja autoestima, conducta problemática y soledad (Hawker et al., 2000), que es creciente según el número de intimidaciones padecidas (Wolke et al., 2004).

Sin embargo, buscando la estabilidad del papel de la víctima a través de los recuerdos de los sujetos sobre su etapa escolar, Smith y col., encuentran que los sujetos que habían sido víctimas escolares, tras dos años de no serlo, prácticamente tenían las mismas puntuaciones en SDQ de personalidad que aquellos que nunca habían sido víctimas, lo que permite cierto optimismo sobre su recuperación. Estos sujetos que habían escapado de ser víctimas informaron que la estrategia que mejor resultado les había dado era conseguir amigos o ser más popular, es decir obtener soporte social. Por otro lado, en este mismo estudio las víctimas recordaron que el miedo a la intimidación les hacía faltar a clase, tener menos amigos en la escuela (no fuera de ella) y en general no les gustaba la escuela ni las tareas escolares o los profesores (Smith, et al., 2004).

¿Qué hacer si sospechamos que algún menor sufre Bullying?

  1. Coordinarnos con el Colegio para intercambiar información e interpretaciones al respecto.

  2. Pedir ayuda a los maestros/ profesores para que estén atentos y puedan intervenir en caso de que se corrobore nuestra idea.

  3. Ofrecer apoyo incondicional al menor desde el diálogo y la escucha activa.

  4. Pedir ayuda a un profesional de salud mental para que pueda ofrecer estrategias de afrontamiento efectivas para dicha situación.

Sandra Herreros

Psicología en Positivo

Servicio “Psicología Jurídica”