“No canto para ser feliz, soy feliz porque canto”

William James

Rick Hoyt nació en 1962 y desde los 15 años ha participado en maratones. Hasta ahí su historia no tendría nada de particular si no fuera porque tiene parálisis cerebral. Cuando nació, su cordón umbilical se enrolló en su cuello y le privó de oxígeno. Como consecuencia, Rick ha vivido toda su vida en una silla de ruedas.

Sin embargo y a pesar de los obstáculos, la vida de Rick ha sido una vida de éxitos.

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En 1977, un compañero suyo de clase tuvo un accidente jugando a lacrosse y quedó paralítico. En ese momento Rick pidió a Dick, su padre, participar en una carrera benéfica por la causa. Cuando acabó la carrera, Rick le dijo a su padre “Papá, cuando corro es como si no fuera discapacitado”. Fue suficiente para Dick. Padre e hijo formaron el Equipo Hoyt  y desde entonces han corrido más de 1.000 carreras incluyendo maratones, duatlones, triatlones y hasta el extraordinario Ironman. El Equipo Hoyt es, sin lugar a dudas, un ejemplo de motivación y superación personal.

Te invito a que veas este precioso video en el que puede verse a ambos luchar por un sueño

Pero…¿qué impulsó a Rick a querer correr?

Motivación

La palabra motivación deriva del latín motivus (movimiento) y el sufijo –ción (acción y efecto), por lo que sugiere que es la acción de algo o alguien hacia el movimiento, o la consecuencia de una causa. Dicho de este modo parece complejo, pero en definitiva la motivación puede definirse como aquello que nos impulsa a realizar un comportamiento determinado con el objetivo de lograr ciertas consecuencias.

 Desde la psicología, la investigación acerca de la motivación humana ha revelado que la conducta se produce por la interacción de diversos factores que generan una necesidad en las personas orientándola a alcanzar o evitar un incentivo; sin embargo, no todas las personas llevamos a cabo una conducta concreta por los mismos motivos…

Motivación interna vs motivación externa

¿Por qué las personas hacemos lo que hacemos? ¿por qué hacemos ejercicio? ¿por qué vamos al colegio? ¿por qué nos levantamos para ir a trabajar? ¿POR QUÉ LO HACES TÚ?

Cualquier pregunta referida a porqué hacemos las cosas puede tener dos respuestas: bien por motivación intrínseca (interna), bien por motivación extrínseca (externa). La diferencia entre ambas depende de si la recompensa que obtenemos es interna o externa a nosotros mismos.

Las personas motivadas internamente realizan acciones únicamente por el placer que les produce la acción en sí misma y no por recompensas externas derivadas; además, obtienen el incentivo a partir de sus propias acciones con independencia de lo que hagan los demás (ej. salir a correr por la sensación de bienestar que provoca o estudiar por el placer de aprender). Las personas motivadas externamente sin embargo, realizan la misma conducta porque obtendrán una recompensa externa a cambio, pudiendo existir una relación directa o indirecta con otras personas (ej. salir a correr para ganar una maratón o estudiar para aprobar un examen).

Pero, teniendo en cuenta que no tenemos la capacidad de controlar todo cuanto nos rodea y que por lo tanto existen situaciones/ factores que pueden interferir en el alcance de nuestros objetivos, ¿qué tipo de motivación, interna o externa, crees que sería más recomendable promover?

El Elemento interno

En su libro, El Elemento, Ken Robinson nos acerca multitud de historias reales acerca de personajes famosos que han alcanzado el éxito. En él nos descubre que personas como Matt Groening (creados de Los Simpson), Paul McCartney (The Beatles) o Guillian Lynne (coreógrafa de El Fantasma de la Ópera), tienen algo más en común que haber dedicado su vida a las artes: tienen en común haber descubierto “su elemento”.

Según Robinson, el Elemento es “allí donde confluyen las cosas que te encanta hacer y las que se te dan bien”, por lo que en cierto sentido, habla de motivación interna. Sin embargo el sistema educativo no está orientado a la enseñanza de tal descubrimiento, sino que se ha construido para la productividad del ser humano independientemente de sus cualidades y motivación personal. Cada uno de nosotros somos seres únicos y como tales, sería ideal poder desarrollar aquellas capacidades y/o habilidades,  que nos hacen destacar y que además satisfacen nuestra necesidad interior como personas.

¿En qué se caracterizan las conductas que promueven la motivación interna?

De acuerdo con M. Chóliz, para que una conducta genere este tipo de motivación en una persona, tiene que cumplir una serie de requisitos:

  • Que sean actividades novedosas, complejas o imprevisibles ya que estas características atraen más a las personas despertando su interés y deseo por practicarlas. De hecho, La concentración e implicación en una tarea puede sumergirnos en un estado de flow o sensación de fluidez que le otorga características placenteras a la actividad y hace que nos apetezca continuar en ella.
  • Que sean actividades que favorezcan que las personas se sientan competentes y autosuficientes. Por el contrario, las conductas que suponen dependencia o generan sensación de incompetencia reducen la motivación intrínseca. Por eso cuando por ejemplo en el trabajo nos exigen que hagamos algo para lo cual no nos sentimos capacitados, podemos llegar a sentir rechazo o frustración por no cumplir con el objetivo.

Veamos un ejemplo.

¿Conoces la historia de Justo Gallego? Justo es un exmonje español de 90 años que lleva más de cincuenta construyendo una catedral. Nativo de Mejorada del Campo (Madrid), en 2005 protagonizó un conocido anuncio publicitario que nos acercó su historia.

Si resulta extraordinario que haya sido capaz de construir una catedral él solo, aún lo es más al descubrir que no tiene estudios y que aprendió cómo hacerlo viendo fotos de catedrales y castillos. En este caso, la motivación de Justo para construir la catedral se debe a su fe y a la satisfacción que le produce crearla por dicho motivo. Puedes conocer su historia aquí.

Entonces, ¿podemos incidir en nuestra propia motivación?

Tony Robbins, reconocido experto mundial en liderazgo y motivación, habla en esta charla TED de las diferencias en la motivación de las personas.

Según explica, lo que guía nuestras conductas y hace que nos comportemos de una forma determinada, son las emociones. Así, hay personas que ante una situación dada siempre encuentran excusas para no llevarla a cabo o para justificarla si ha resultado fallida: “no hay/había dinero suficiente, tecnología suficiente, tiempo suficiente…”. Sin embargo ante esa misma situación, hay personas que se las ingenian y buscan los medios para resolverla. ¿Por qué ocurre esto? ¿qué las diferencia? Robbins argumenta que la repuesta está relacionada con la DECISIÓN que toman las personas.

En cada uno de los momentos que acontece en nuestra vida, tomamos 3 decisiones:

  1. ¿En qué voy a focalizar mi atención?
  2. ¿Qué significado tiene?
  3. ¿Qué voy a hacer ahora?

Pregunta 1

Se refiere a decidir centrarnos en nuestro pasado, presente o futuro así como a pensar únicamente en nosotros mismos o en los demás.

Pregunta 2

La decisión que tomemos en la pregunta 1, tiene un significado y ese significado provoca en nosotros una emoción. Por ejemplo, ante un despido laboral, podemos decantarnos por 2 opciones:

  • Opción 1: centrarnos en preguntas como “¿por qué me ha pasado a mi?”, “¿es que no soy lo suficientemente profesional?”, o,  ¿”y ahora qué hago?”, lo cual nos provocará emociones negativas.
  • Opción 2: podemos decidir centrarnos en las posibilidades que puede tener cambiar de trabajo y concentrar toda nuestra energía en hacer aquello que realmente nos apasiona. Esta opción traerá consigo emociones más positivas para nosotros.

Pregunta 3

Las emociones que se producen en respuesta a una u otra opción, repercutirán en nuestro comportamiento. En función de nuestra decisión, tenderemos a conductas que nos beneficiarán o perjudicarán en mayor o menor grado.

¿Qué consecuencias positivas tiene la motivación interna?

Las personas con motivación interna se diferencian de las que tienen motivación externa en diferentes aspectos, entre los que pueden destacar los siguientes:

  • Puesto que su satisfacción no depende del cumplimiento de objetivos externos, no experimentan la frustración que puede suponer no alcanzarlos.
  • La realización de la conducta no supone un esfuerzo sino que por el contrario, les produce sensación de bienestar.
  • No se ponen excusas a la hora de llevar a cabo la conducta y son capaces de salvar obstáculos que se interpongan a poder realizarla.
  • Son capaces de analizar la conducta con perspectiva y así mejorarla sin obcecarse en errores pasados.
  • El beneficio que obtienen por el disfrute de la actividad repercute positivamente en su estado de ánimo.

¿Qué hacer para motivar internamente a las personas que me rodean?

La motivación interna supone una recompensa al realizar la actividad sin necesidad de obtener incentivos externos pero, ¿cómo hacerlo? ¿qué actividades se pueden realizar para aumentar nuestra propia motivación o la de personas con las que colaboramos?

Entre las diversas teorías acerca de la motivación humana, la Teoría de la Autodeterminación (TAD) de  R. Ryan y E. Deci describe la influencia que pueden tener las circunstancias externas en la motivación. En este sentido, si dichas circunstancias contribuyen a que la persona crea que puede controlar los resultados haciéndole sentir  competente, entonces la motivación interna aumentará. Si por el contrario tales circunstancias favorecen la falta de control  aumentando su percepción de incompetencia, entonces la motivación interna disminuirá. Pero además, la conducta motivada se basa en la satisfacción de determinadas necesidades psicológicas:

  • Necesidad de competencia: cuando la persona cree que tiene la capacidad para interactuar de forma eficaz con el entorno.
  • Necesidad de autonomía: cuando la persona cree que es quien inicia sus propias acciones.
  • Necesidad de relación: las personas necesitamos relacionarnos y establecer vínculos con los demás

5 trucos para lograr motivación interna

Por lo tanto y de acuerdo con estas premisas, si tu objetivo es motivar a tu equipo de trabajo, un grupo de amigos o incluso a ti mismo, puedes utilizar alguno de estos trucos:

  • Promueve la capacidad de elección: crea el clima adecuado para que las personas que desees motivar sientan que pueden elegir lo que realmente quieren hacer.
  • Equilibra las competencias de tu equipo con las exigencias establecidas: escucha y ten en cuenta sus habilidades y adapta sus funciones en base a ellas para ayudarles a crecer y sacar su máximo rendimiento.
  • Propón actividades grupales (juegos, salidas, conversaciones): facilita escenarios y contextos que promuevan las relaciones y vínculo entre tus colaboradores.
  • Indaga sobre las necesidades personales: a cada uno de nosotros nos mueven intereses diferentes y por tanto el valor que le otorgamos es distinto. Conocer tus propios valores o los de las personas que te rodean, te ayudará a poder ofrecer incentivos que motiven a la acción.
  • Comunícate de forma positiva y empática: si das ejemplo a las personas que te rodean escuchándoles y atendiendo a sus necesidades, promoverás que lo hagan también con los demás.

Y tú, ¿qué haces para motivarte? ¿cómo has conseguido que otras personas estén motivadas?

Magdalena Cremades

Psicología en Positivo

Servicio “Crecimiento Personal”