¿Sientes que actualmente o que en algún momento de tu vida has sentido estrés? Esta es una experiencia común y en este artículo vas a encontrar maneras de entenderlo y de combatirlo.

La Psicología aplicada tiene como objetivo de trabajo el mejorar la calidad de nuestras vida y sentirnos mejor, más equilibrados. Uno de sus aplicaciones más notables es que nos ayuda en la gestión de nuestro día a día y por ello permite que no nos sobrecarguemos y que planeemos en nuestra vida actividades y rutinas positivas, de crecimiento personal, que efectivamente tendrán como resultado una menor ansiedad, un menor estrés.

En este primer apartado voy a presentarte diferentes formas para que, de manera combinada, puedes reducir tu estrés y llevar una vida más equilibrada.

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¿Qué es el estrés y cuáles son sus tipos?

La definición de estrés nos dice que es aquella “experiencia emocional molesta que venga acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales predecibles.” Dicho de otra forma, esa sensación de agobio, preocupación y agotamiento que en ocasiones sentimos.

Me parece my interesante la separación entre estrés crónico y estrés agudo que se hace en la web del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, una web inagotable para encontrar información interesante.

Allí se nos dice que el estrés agudo es “estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Puede sentirlo cuando presiona los frenos, pelea con su pareja o esquía en una pendiente. Esto le ayuda a controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando hace algo nuevo o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento u otro”. Es decir, es natural y no incluye patología, si no situaciones de la vida diaria, tanto positivas como negativas.

Por otro lado encontramos el estrés crónico, definido como “el estrés que dura por un período de tiempo prolongado. Usted puede tener estrés crónico si tiene problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se de cuenta que es un problema. Si no encuentra maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de salud.” Aquí sí se recomienda ponerse manos a la obra y demandar ayuda.

¿Cómo podemos gestionar el estrés y hacerlo disminuir?

Una vez entendido que es el estrés, y los dos tipos diferentes que podemos encontrar, vamos a ver herramientas para solucionar el estrés. Fíjate que en la aproximación que te propongo aquí contemplo ambos tipos, es decir, te servirá como para mejorar en un proceso patológico como para llevar una vida más sana. Tanto es uno como en otro caso donde hagamos el énfasis, estaremos ayudando a mejorar también le otro aspecto.

Date permiso de verdad para ser humano/a.

 Quizás tu primer pensamiento al leer esto haya sido, “¡pero si ya lo soy!” ¡Por supuesto que sí! Te propongo aquí que hagamos juntos el énfasis aquí en el realmente sentirlo. Podemos entender las cosas desde un punto de vista racional – lo cual es bueno – pero aún mejor es llegar a sentirlo. Vamos a verlo.

Darte el permiso para ser humano significa permitirte sentir plenamente todas tus emociones – las positivas y las negativas. Pensamos que si experimentamos ansiedad, tristeza, miedo o envidia debe de haber algo malo en nosotros. En realidad, lo opuesto nos hace estar más cerca de la verdad de la vida. Sí habría algo malo en nosotros si jamás experimentáramos emociones como el envidiar cosas, nos enfadáramos, nos contrariáramos, nos pusiéramos tristes o sintiéramos nerviosismo. Entremos al detalle de todo esto en los siguientes puntos.

√ Acepta que las emociones negativas son una parte natural de la vida.

Evidentemente preferimos estar alegres a tristes, relajados a ansiosos. Pero piensa que todo aquello que sentimos tiene su razón de ser, es la expresión de que algo está sucediendo. Por tanto no hay emociones buenas y malas per se, si no que todas tienen su papel. Y por la experiencia vital de cada uno sabemos que estas se van alternando.

√ Admite delante de ti mismo y de tus personas cercanas cuando te sientes triste.

Hay un miedo bastante común que es el ser percibido como alguien débil, necesitado o frágil al manifestar las propias emociones. Nada más lejos de la realidad. Cuando contamos lo que nos pasa – por ejemplo cuando estamos tristes – estamos siendo fuertes, puesto que no todo el mundo se atreve a hablar de sus emociones ¿Y adivinas que? Te liberas de estrés al mismo tiempo.

√ Te puedes permitir tener sentimientos negativos, y por ello precisamente no te rindes, pierdes la esperanza o te resignas.

Precisamente y conectado con el punto anterior estás dando un paso hacia delante. Sí, ahora estoy estresado… y sé que permitirme sentirlo me acerca más a dejar de estarlo.

√ Concéntrate en tus emociones. Lo primero es ponerles nombre (¿cómo te sientes? ¿estás enfadado cuando en realidad sientes melancolía por haber perdido algo importante?)

Fundamental. Poniendo nombre a algo seguimos avanzando en superarlo. Uno de los problemas del estrés, como te decía en la introducción, es que al principio es suave y no reparamos en él. Identifícando el estrés y poniéndole nombre empezamos a vencerlo.

Simplifica tu vida.

Muchas veces nos sentimos muy ocupados, como si tratáramos de comprimir más y más actividades en menos tiempo. Como resultado, en ocasiones fallamos para encontrar las fuentes potenciales de felicidad alrededor de nosotros: sentir felicidad en el trabajo, con un amigo, con alguien a quien queremos, o con un niño. Escuchando música, gozando de un bello paisaje, por ejemplo. La presión del tiempo y de horarios nos lleva a sentimientos de frustración y pueden tener un efecto negativo en la productividad y en la creatividad.

√ Observa en tu interior con detenimiento y siente como estás en tu vida, en tu día a día.

Una buena manera de hacerlo es simplemente hacernos alguna vez al día la pregunta “¿Cómo me siento?” Por ejemplo por las mañanas una vez levantados y cuando aún no hemos empezado a hacer las cosas del día a día. Esto lo recomiendo mucho en la consulta, la respuesta es para ti sólo, así que puedes ejercer la sinceridad en un 100 por 100. Sencillo, directo y eficaz.

√ Evita y olvida  las distracciones durante tus momentos de ocio y de placer.

Hay momentos para las obligaciones y momentos no menos importantes para el disfrute. Ídem para el trabajo. Dedica un tiempo libre de interrupciones a divertirte. El ocio es fundamental, y si eres de las personas que no desconectan esta debería ser tu prioridad.

√ Diariamente, haz alguna actividad que te haga cargar las pilas.

Comienza por seleccionarlas, piensa en todo aquello que te hace recargarte. Organiza un plan para conseguirlas. A partir, esfuérzate en cumplir tu plan

Reconoce la importancia de la conexión mente – cuerpo.

Ejercicio físico, meditación y una respiración profunda son esenciales para nuestra salud física y emocional. Ayudan a aliviar los síntomas de depresión, estrés y ansiedad, además de mejorar nuestras relaciones, trabajo, sueño y nivel de felicidad. Muchos de nosotros conocemos la importancia del ejercicio físico, pero a menudo ignoramos la importancia de la conexión entre lo físico y lo psicológico.

√ Practica la respiración profunda. Es sencillo y puedes aplicarla en muchos momentos del día y lugares.

Aquí este artículo te va a venir de perlas: Cómo relajarte fácilmente mediante la respiración.

√ Iníciate en la meditación. Hay diferentes tipos de meditación, puedes probar varias y profundizar en aquella que más te guste.

¿Cómo empezar? Aquí puedes consultarlo: Tres formas sencillas de meditar.

Céntrate en lo positivo.

Nuestra felicidad depende no solo de lo que tenemos, si no en si apreciamos o no lo que tenemos. Esto explica que una persona que parece tenerlo todo pueda ser infeliz, mientras que una persona que tenga relativamente poco pueda vivir una vida plena. La investigación en Psicología Positiva muestra que focalizándonos en lo positivo y aprendiendo a estar agradecidos por todo aquello de lo que disponemos, podemos conseguir niveles altos de felicidad. Igualmente ello nos relaja y nos descomprime, con lo cual para el tema que nos ocupa en el artículo ves que hay beneficios directos.

 √ Piensa en aquello de lo que dispones y recréate en ello.

Una fuente enorme de estrés es centrarnos en lo que no tenemos en lo que podemos perder, además de cómo te decía más arriba nos hace ser infelices. Ya tienes muchas habilidades, valores, amistades y hasta posesiones materiales que aprecias. Dales el valor que sin duda tienen.

√ Consigue que la gratitud llegue a ser un hábito en la vida.

La Psicología Positiva te proporciona herramientas inmejorables para ello. Aunque si anotas semanalmente cinco cosas buenas que te hayan pasado, habrás dado un primer paso para ello.

Siguiendo todas estas pautas, estarás en mejores condiciones de afrontar el estrés. Además en el marco de una vidas con bienestar, equilibrada y en definitiva más feliz ¡Haz que la inquietud sea cosa del pasado!

Antoni Martínez

Psicología en Positivo Valencia

Servicio “Controla tu ansiedad”